martes, 4 de diciembre de 2012

EL ORIGEN DE LA NAVIDAD Octava parte

EL ORIGEN DE LA NAVIDAD Octava parte

Cuando los hijos de Israel cayeron en Apostasía, ellos también se descarriaron con este culto de la diosa madre. Como podemos leer en el libro de Jueces 2:13 “Y dejaron a Jehová y adoraron a Baal y a Astaroh”. Astaroh era el nombre bajo el cual la diosa era conocida por los hijos de Israel. Da vergüenza el pensar que aun aquellos que conocían al Dios verdadero, se alejaban de Él y adoraban a la madre pagana. Pero eso es exactamente lo que hicieron. Uno de los títulos bajo el cual era la diosa conocida por los israelitas era la de Reina del Cielo. Este culto falso se esparció desde Babilonia a varias naciones, con diferentes nombres y formas, finalmente se estableció en Roma. El culto a la grandiosa madre era muy popular en el Imperio Romano. Existen inscripciones que prueban que los dos: madre e hijo, recibían honores divinos, no solamente en Italia, especialmente en Roma, sino también en las provincias particularmente en África, España, Portugal, Francia, Alemania y Bulgaria. Fue durante este periodo de culto prominente a la madre divina, que el Salvador, nuestro Señor Jesucristo, fundó la verdadera Iglesia del Nuevo Testamento, ¡y qué gloriosa era la Iglesia en esos días!. Pero lo que una vez fue conocida como la Iglesia, abandonó su fe original en el siglo III o IV d. C y cayó en la gran apostasía que los Apóstoles habían profetizado. Cuando vino esta Apostasía se mezcló mucho paganismo en medio de la cristiandad. Se aceptaban en la Iglesia a paganos no convertidos y en numerosos casos se les permitían continuar en muchos de sus ritos y costumbres paganos sin restricción alguna, en ocasiones se hacían algunos cambios con el fin de que estas creencias paganas parecieran similares a una doctrina cristiana.

Uno de los mejores ejemplos de esta clase de paganismo lo podemos tener en la forma en que la Iglesia profesante permitía a los paganos el continuar el culto a la diosa madre. Había muchos paganos que se sentían atraídos al cristianismo, pero era tan fuerte en sus mentes la adoración a la diosa madre que no la querían abandonar. Entonces los líderes de la Iglesia buscaron una similitud en la cristiandad con el culto de los idólatras paganos para poder atraerlos en gran número y así añadirlos a ella. Pero ¿a quién podrían usar para reemplazar a la diosa madre del paganismo? Pues claro que a María, la madre de Jesús, era la persona más lógica que podían escoger. ¿Por qué entonces no permitir que los paganos continuaran sus oraciones y devociones a su diosa, llamándola con el nombre de María, en lugar de los nombres anteriores de los cuales ellos la conocían? De esta forma ambos bandos podían estar satisfechos e incorporarse así a la Iglesia Romana.

Y es esto exactamente lo que sucedió. Poco a poco, el culto y doctrinas que habían sido asociados con la madre pagana, vinieron a ser aplicados a María, así el culto pagano de la “madre e hijo” continuó en la Iglesia Cristiana.

María nunca fue considerada como una persona divina o como diosa por la verdadera Iglesia Primitiva. Ninguno de los apóstoles, ni Jesús mismo, dieron alguna vez a entender que se debería venerar a María. Fue hasta la época de Constantino cuando se empezó a ver a María como una diosa (primera parte del siglo IV). Como Roma había sido por mucho tiempo el centro del culto a la diosa del paganismo no debemos extrañarnos de que éste fuera uno de los primeros sitios donde el culto a María se estableció dentro de la Iglesia, este es un hecho relevante abiertamente que el culto a María fue el resultado directo de la influencia pagana.

¡Cuán trágico fue que esta iglesia aceptara y aun adoptara la idolatría abominable de la diosa-madre disfrazándola bajo el hábito de la cristiandad!. Finalmente el culto a María se hizo una doctrina oficial de la Iglesia Universal en el año 431 d. C. y fue precisamente en el Concilio de Éfeso, la ciudad de la diosa pagana Diana (Semiramis). Es obvia la influencia pagana que indujo al Concilio a tomar esta decisión.

María frecuentemente es llamada la “Madonna”. Este título no tiene absolutamente nada que ver con María, la madre de Jesús. En cambio esta expresión es la tradición de uno de los títulos por los cuales la diosa babilónica era conocida y Nimrod vino a ser conocido como Baal. El título de su esposa, la divinidad femenina, sería su equivalente: Baalti. En castellano esta palabra equivale a “Mi Señora”, en latín Mea Domina y en italiano en una forma bien conocida es Madonna.

Entre los fenicios, la madre diosa era conocida como Nuestra Señora de los Mares y aún este título se aplica a María, a pesar de que no hay absolutamente ninguna conexión entre María y el mar en los relatos de los Evangelios....

CONTINUARÁ....
fuente           >>Novena parte.

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